Para los fanáticos del fútbol, el Mundial es una oportunidad de saciar la sed de fútbol mediante una copa llena de emociones. Pero para los cristianos brasileños también se convierte en la coyuntura espiritual de compartir el mensaje de Jesús a los más de tres millones de visitantes internacionales que se encuentran en la Meca del fútbol. Las calles de Río de Janeiro, Belo Horizonte, Curitiba y las demás ciudades donde se dan cita las selecciones y sus fanáticos seguramente se encontrarán impactadas con mensajes de esperanza y fe.

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